Se trata de varios pozos que abastecían a los cortijos donde se encontraban. Algunos de estos cortijos son: el cortijo de Diego Sánchez Lázaro, el cortijo de Tomás El Sordo, el cortijo de Juanillo Quinque, el cortijo de Los Virtudes, el cortijo de Pedro Requena, el cortijo de Manuel García Lázaro y el cortijo de José Sánchez.
Por lo general, cada cortijo contaba con un pozo para el abastecimiento familiar, no registrándose todos ellos en el presente trabajo.
Algunos pozos están sellados o derruidos, sin embargo quedan algunos en pie y en los que se aprecia agua en su interior.
A unas decenas de metros existe un lavadero de planta rectangular con los bordes inclinados, para facilitar el lavado.