Se trata de un abrevadero, de muchos años, que aprovechaba las aguas de los rebosaderos de los Molinos de Alcaudete que, a su vez, eran alimentados con la galería de agua de Alcaudete, en estudio. El agua entraba por una atarjea, llegaba al abrevadero y salía por el extremo opuesto para arrojar el líquido elemento al próximo Arroyo de Alcaudete, apenas un metro después.
No era apropiado para las personas ya que el agua discurría por acequia abierta tras pasar por varios elementos, pero sí que era apto para el abrevadero de animales, sobre todo en fechas de romería.
En la actualidad permanece seco y colmatado, aunque tuvo agua hasta primeros de los años 80 del SXX e, incluso, también hasta la década de los 90 (parece tener agua en la imagen del SIGPAC 1997/2003).
Se accede sin dificultad, tomamos el Camino del Cortijo de Alcaudete y, en bajada, pasaremos junto a los restos de los molinos para, tras una pequeña huerta, toparnos con el pilar.