CATÁLOGO
Otros puntos de interés
Coordenadas UTM (ETRS89)
En la entrada de las tierras de Los Tomillares, apenas cruzado el Arroyo de Los Molinos, nos encontramos con los restos de este molino a la izquierda del camino, separado del Arroyo una treintena de metros. Es bastante antiguo y debe llevar en ruinas mucho tiempo. Consultando con las planimetrías, desde un punto de vista del orden y número de molinos allí reflejados, este molino debería corresponder con el Molino Mata La Orden. También era conocido por el Molino de D. Alfonso, propietario de Los Tomillares que fue maestro en el pueblo, aunque es muy posible que él ya lo viera en ese estado.
Las aguas para llevar hasta el único cubo que parece que tuvo, pudieron ser tomadas de un arroyo que desembocaba en el Arroyo de Los Molinos por su margen izquierda. Posiblemente fueran llevadas mediante acequia o atarjea y represadas en la represa aterrada que vemos hoy para poder ser conducidas por el caz hasta el cubo. No quedan restos de construcción alguna más allá de la parte hidrológica (represa, caz o atarjea, cubo aterrado y cárcavo de salida del agua). La parte final de la atarjea que llevaba el agua hasta el cubo se encuentra rota y el cubo totalmente aterrado.
Según diversas publicaciones, parece que los molinos existentes en Guadalcanal fueron harineros, aunque alguno pudo usarse también para la molienda del zumaque. Los molinos de aceite debieron ser más tardíos ya que, el olivar, llegó a Guadalcanal más recientemente tras la desaparición de los viñedos.
El molino tiene varios elementos muy visibles. El primero de ellos es la represa que se dispone aguas arriba del molino y que servía que recoger todo el agua y encauzarla. Se trata de una pared de piedra seca en forma de media luna (igual podría ser una alberca cuadrada de la que se ha perdido o aterrado la mitad). Levanta del suelo un metro, aproximadamente.
El segundo elemento es la atarjea o caz que llevaría el agua desde la represa hasta el cubo. Parte de la zona apical de la represa, pero ésta no tiene abertura alguna, al contrario, es una pared totalmente cerrada lo que nos hace pensar que tendría una salida por la parte inferior, hoy quedaría aterrada, posiblemente con una tajadera para poder cerrar o abrir agua. Esta atarjea tiene una distancia hasta el cubo de unos 21 m, aunque el último metro se encuentra desaparecido. Tiene una anchura de unos 2 m y unas paredes de piedra bastante gruesas, especialmente por haber sido reforzadas para evitar filtraciones. Su profundidad es de un metro y, hoy en día, tiene mayor altura externa en las cercanías del cubo que de la represa, estando a un metro escaso en la represa, llegando casi a los 2 m en el cubo.
El tercer elemento es el cubo por el que caía el agua. Tiene aspecto de pozo, circular, con unos menos de 1 m de diámetro. Hoy está aterrado.
Casi dos metros más abajo, por la parte externa, podremos observar el cárcavo, hueco donde se encontraría el rodezno del molino que giraría con la fuerza del agua. La entrada al cárcavo se hace por un arco rebajado de medio punto y tiene una altura de un metro y medio, aproximadamente (y una profundidad de unos 2 m).
Como se indicaba, este tipo de molinos son bastante antiguos en Guadalcanal, posiblemente de la época almohade y no serían muchos los que llegaron vivos al SXX. El molino también parece que pudiera haber sido conocido como el Molino de D. Alfonso, maestro en Guadalcanal y propietario del cortijo de Los Tomillares. Hoy lo regenta su nieto, Alfonso González que dispone de un alojamiento rural en Los Tomillares en lo alto de un cerrillo, con unas vistas a todo el entorno, inclusive del molino (actualmente, el molino ya no está en sus tierras ya que éstas fueron vendidas recientemente a otra familia).
Lo molinos tuvieron siempre una importancia fundamental para el arraigo y crecimiento de los pueblos. Tal es así que, los molineros, tenían siempre una posición económica bastante acomodada ya que, con su molino, se podrían moler las simientes de la zona, siendo la principal el trigo para hacer las harinas con las que hacer el pan.
Se puede consultar la siguiente publicación donde, en concreto, se tratan los molinos de Guadalcanal, artículo de Alberto Bernabé Salgueiro, publicado por Ignacio Gómez, historiador guadalcanalense:
La arquitectura vernácula de Guadalcanal: Los molinos de agua
Se agradece la compañía de Cloti Sánchez, vecina de Guadalcanal y entusiasta de los mosaicos antiguos.
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Molino MATA LA ORDEN
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