Restos de una noria situada a escasos metros de la orilla del arroyo de los Parrales tributario del Ribera de Huéznar. El aprovechamiento de su caudal ha ocasionado la instalación de elementos y la realización de actividades desde época muy antigua. Si bien, la percepción actual de su paisaje remite a procesos básicamente desarrollados desde la época andalusí, básicamente relacionados con la función harinera de numerosos molinos serranos y la actividad de minero-metalurgia del cobre y del hierro durante el periodo medieval, quedando reflejado desde textos de los principios de la repoblación castellana hasta el siglo XIX, como describe Madoz, hacia 1845 cuando se refiere a “dos martinetes de fundir y batir cobre”.