La acequia de la Pavilla tiene un recorrido que a penas alcanza los dos kilómetros, pero su adecuación para el senderismo ha puesto en valor sus elementos tanto naturales como antrópicos. Que van desde la vegetación de ribera y rupícula que decora todo su recorrido a los partidores, angosturas y túneles tallados en la roca, que junto con las impresionantes panorámicas del valle complementan a este paraje.
Para realizar este sendero basta con seguir las indicaciones que conducen hacia el monumento natural de la «falla de Nigüelas». Una vez en la parte alta del núcleo urbano es fácil percatarse de la presencia de la acequia, por lo que basta seguir su recorrido para pronto encontrar un partidor de bóveda curva, coronado por una cruz de piedra, el cual nos indicará que nos encontramos en buen camino para comenzar el sendero.