De época Andalusí nos ha llegado éste sistema de regadío por gravedad que tienen en el pueblo malagueño de Sedella, una muy bien conservada red de acequias.
Se cuentan por kilómetros los tramos que aún se mantienen, configurando en algunos casos senderos y rutas, haciendo del agua una constante en todo el camino. Abastecidas por manantiales que desde la cabecera de los barrancos canaliza el drenaje de las montaña en forma de serpenteantes caminos de agua.
Durante el recorrido de las acequias se puede observar la construcción de varias albercas para la regulación de las aguas.
El recorrido del agua es siempre descendiente debido a la ausencia de terrenos llanos, abasteciendo las acequias a huertos, molinos, animales y casas.