CATÁLOGO
Otros puntos de interés
Coordenadas UTM (ETRS89)
Para acceder al lugar es imprescindible contar con la autorización de los gestores del Parque Natural Sierra de Grazalema. La referencia más cercana sería el puerto de los Acebuches, donde se inicia el sendero de los Llanos del Rabel y después continuar por la cañada de los Ballesteros.
Los llanos de la Viña del Moro forman una pequeña depresión en torno a los 900-920 m. En sus zonas más bajas se forman dos perezosos o lagunillas, acrecentadas y profundizadas antiguamente por los habitantes del lugar, como reservorio para su ganado, donde se almacena el agua que no logra discurrir hacia los arroyos que bordean el lugar. El mayor de ellos se sitúa sobre la cota 896 m, a máxima capacidad puede alcanzar los 40 m de circunferencia y unos 100 m2 de superficie. El otro, a unos 125 m de distancia, es más pequeño.
En su entorno, y con el paso de los años, se ha formado un espeso retamal por la poca presión ganadera y cuando la loma se eleva prolifera el encinar, con ejemplares de buen porte, destacando las llamadas Encinas Mellizas. Al final del llano, algo elevada, se sitúa la casa del Pinzapar, antiguo centro ganadero del que poco se conserva. El llano por su lado sur acaba bruscamente en la llamada cárcava de los Azores, enorme barranco formado por la erosión de un arroyo. Hay muchas opiniones que afirman que la cárcava, realmente no hace referencia al ave azor, sino a una planta llamada alazor (en plurales alazores), nombre vernáculo del cártamo (Carthamus tinctorius). A nivel popular-local es más conocida como «La Agarraera». Jabalíes, ciervos, cabras montesas y aves acuden al lugar a beber y refrescarse.
Ante la escasez de aguas superficiales y el poco tiempo que permanecen en los arroyos en la sierra de Grazalema, pese a su alto índice pluviométrico, por su naturaleza calcárea y permeable; ganaderos y habitantes serranos en general han ideado varios métodos para guardar el agua que cae en abundancia puntualmente: los aljibes y los perezosos. Estos últimos son abundantes y sencillos de trabajar por los campesinos.
Se forman de manera natural en dolinas y depresiones donde predomina la arcilla impermeable. Las aguas llegan hasta ellos del entorno por las escorrentías de las lomas cercana o de las mismas masas calcáreas. Suelen aguantar con más o menos agua mientras llueve, para convertirse pronto en auténticos lodazales muy apreciado por los jabalíes y cochinos asilvestrados; finalmente se secan. Es entonces cuando el campesinado los limpia para aumentar su capacidad cara al próximo otoño. En el leguaje popular son conocidos como «perezosos», dado que el agua se vuelve «perezosa» en su discurrir y se estanca.
Visita realizada en ruta organizada por Ecologistas en Acción Sierra de Cádiz, con el correspondiente permiso de los gestores del Parque Natural Sierra de Grazalema. Mi agradecimiento a Antonio Astete por la información que nos facilitó de la Viña del Moro, lugar donde pasó algunos años.
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Perezosos de la VIÑA DEL MORO
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