Desde Alcolea, tomaremos dirección al pantano del Guadalmellato. Por su carretera, pasamos el arroyo Yegüeros, dejamos atrás el mojón kilométrico 1 y, a unos cincuenta metros, vemos el cauce del arroyo Buenagua o Buena Agua (de aquí el posible nombre de la fuente). En el mismo cauce, y a la izquierda de la carretera, hay una cancela con un cartel solicitando el cierre de la cancela por haber ganado suelto. Ésta, en cuestión, tiene una portera que nos permite el paso a pie (la cancela está cerrada con una cadena con su candado, el coche habrá que dejarse fuera). No hay nada más que seguir el camino que discurre paralelo al cauce del arroyo y, una vez que pasamos bajo el túnel de las vías del AVE, podemos ver la fuente desde el propio puente del arroyo, mirando aguas arriba, en la parte izquierda del cauce. Ha sido reformada no hace mucho, quizás por los mismos trabajadores de la faraónica obra del AVE en el año 2.000 según parece intuirse en la inscripción del cementado de la pared de la fuente. Han puesto un tubo de PVC que hace muy cómodo el beber en ella y, como curiosidad, la fuerza de su caudal ha roto otra brecha en el frontal, con lo que son dos los “chorros” que salen. Es digno de mencionar, la alegría que causa esta fuente en un entorno tan degradado y árido.
Años después tras la presente descripción, en Noviembre de 2024, se vuelve a visitar la fuente y poco queda de lo que inicialmente se había descrito. De no ser por tener la certeza de su localización, habría sido difícil para nadie poder dar con ella. Ciertamente, una pista importante es la pared, con aspecto de ser de obra (al menos, un refuerzo de cemento en la pared, con la inscripción de las iniciales de la persona que lo hizo, y el año del mismo), existente en el margen derecho del cauce del arroyo (izquierdo si miramos aguas arriba). Podemos bajar por un lateral del puente y podremos ver la fuente a unos 5 m del mismo, aunque ya toda aterrada, sin restos del caño ni las piedras de protección que tuvo y que, en la actualidad, apenas sobresalen de la tierra. Claramente, ésta es una fuente que requiere, necesariamente, un cuidado frecuente ya que son las propias avenidas del arroyo, arrastrando sedimentos (junto que la tierra de labor que puede caer desde arriba con las lluvias), las que han ido aterrando la fuente.