Se trata de un manantial que nace bajo un pequeño roquedo en un terraplén. El propietario, fallecido el año pasado, lo protegió con una arqueta y le dio salida mediante un caño de agua a ras de suelo. Sólo cuando las lluvias son abundantes el manantial llena la arqueta para aliviar por el caño. El resto del año, el agua simplemente se mantiene en su interior como si fuera una pocilla en la que se llega al agua tan solo con estirar la mano.
Para acceder, debemos tomar un sendero que sale de la Cruz del Puerto (hito de la romería de la Virgen de Guaditoca que se celebra el último fin de semana del mes de abril), situada en la carretera de Guadalcanal a Fuente del Arco, en el Puerto de Llerena. Cogemos una senda que discurre por la derecha de las vías del tren tras el paso por el túnel. Seguimos la senda en bajada hasta ponernos a la cota de las vías en un terreno allanado y, cruzaremos, con sumo cuidado, al otro lado de las vías. La fuente nos la encontraremos en un terraplén de la ladera junto a un regajo con una pasarela de tablones de madera ferroviarios, a unos 50 m lineales desde la casa de la propiedad, en el cerrillo.