CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
Según el propietario actual de La Atalaya, las aguas de esta alberca vienen de su fuente (Fuente de La Atalaya, ver ficha), situada unos 115 m al sureste, en la fachada de la entrada del cortijo. Curiosamente, el cortijo tiene su propia alberca redonda que utilizan en verano para el baño, alberca que recoge directamente las aguas de la fuente por su rebosadero, cruzando la pared de la finca. El rebose de esta alberca, a su vez, es el que parece que se vierte a la que ahora nos ocupa. De ser así, y así debe serlo, es de suponer que la alberca originaria de la finca, cuando no se había troceado entre los hermanos, sería ésta más antigua. Posiblemente, al partirse las parcelas, el propietario de la casa optó por tener una alberca propia para el riego de la huerta, pero también para disfrute en verano. Quizá, por ese motivo, la alberca junto a la fuente se ve mucho más moderna y redonda siendo ésta, en cambio, de aspecto cuadrado y viejo. En todo caso, aparentemente, esta alberca está recibiendo más agua de la que vemos salir por la fuente y la conducción de entrada de agua lleva la dirección de una atarjea, bajo la cual, brotan dos nacimientos que trataremos más adelante (en el vídeo adjunto se entenderá mejor).
Está en una finca abierta, pero privada. Normalmente el hortelano suele estar por allí y es muy gratificante hablar con él, aunque solo cuida la huerta desde hace muchos años, no siendo el propietario. Para acceder tendremos que salir de Guadalcanal por la carretera de la estación en dirección a Malcocinado. A unos 1.400 m tras el paso de la carretera por las vías del tren, tomaremos el Camino de La Atalaya que nos sale a la izquierda. Seguiremos el camino, sin dejarlo, hasta llegar al Cortijo de La Atalaya, lo cual sucede a unos 1.260 m después. Bien, si hemos llegado al cortijo, unos 100 m antes, en el camino, veremos una casilla separada a nuestra izquierda, en una huerta, la alberca se localizaría al fondo de la huerta.
La alberca es de tipología cuadrangular, algo más larga que ancha (unos 4,5 x 5,20 m). Levanta del suelo un metro por la parte más alta, aproximadamente, pero está enrasada en el terreno por la parte contraria, protegida incluso con un murete de piedra seca para evitar que la tierra pueda entrar al agua. La entrada de agua se produce por un caño de PVC moderno por su lado sureste, pero se nota que es algo restaurado de la conducción original que parece ir por una atarjea, en el suelo, bajo tierra en las cercanías de la alberca, pero tapada con algunas piedras unos metros más adelante donde podemos ver también que se entierra una conducción de polietileno, presumiblemente proveniente desde la alberca del cortijo de La Atalaya. La salida de agua la tiene por un rebosadero antiguo en su lado suroeste. No era más que una hendidura superior en las paredes de la alberca, pero le han encastrado medio tubo de PVC, abierto en su tramo sobre la alberca, pero cerrado pasada la pared, asomando algo menos de medio metro de la pared y terminando en un acodamiento a 90 grados para arrojar el agua totalmente recta hacia el suelo. Este agua sobrante se recoge en una arqueta tapada con una rejilla para protegerla de la suciedad. Se supone que, tras la arqueta, el agua discurre hacia la huerta. Podemos ver también varias conducciones de polietileno entrando en la alberca y sujetas con piedras de las que podría abastecerse la huerta cuando es requerida el agua acumulada.
La alberca nos la encontramos a la sombra de dos magníficos nogales.
Parece que la alberca es bastante antigua. La Atalaya ha pertenecido a la familia de los Rincón y de los “Guarritos” porque eran varias partes. Esta huerta, en concreto, pertenece a la hermana del propietario de La Atalaya, pero desde hace muchos años, la huerta la está trabajando un hortelano, Juani, apodado “El Calero” o “el de la whiskería” (parece que su padre tuvo una, en el pueblo). José Antonio, el propietario de La Atalaya, nos contó que arando con su tractor, junto a su cortijo, dio sin querer con una galería de ladrillos mamposteros con un buen reguero de agua que venía de la sierra y que cogía dos direcciones, una al cortijo, otra en dirección a esta alberca. Claramente, más que una galería, todo apunta a una atarjea cerrada (no parece que pudiera entrar una persona), y no es descartable que sea el origen de los nacimientos existentes junto a la alberca que podrían estar aportando agua también, aunque necesitaría un poco más de estudio.
Se agradece la compañía de Cloti Sánchez, entusiasta ya de las fuentes guadalcanalenses, y la ayuda e información proporcionada por José Antonio, propietario de La Atalaya.
Esta ficha tiene sólo carácter informativo y preliminar.
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Alberca Vieja de LA ATALAYA*
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