Con la llegada del ferrocarril y la urbanización de la zona desapareció el manantial. Se encontraba cerca la rotonda de la actual Carretera de Carmona en el cruce de las calles Gramil y Herpérides. Según un documento del siglo XVIII en la zona había varios depósitos abovedados que recogían las aguas de tres veneros.
En el siglo XVI se construyó una conducción que, tras cruzar el arroyo de Tagarete por una alcantarilla, llegaba a Sevilla por la Puerta de Córdoba. El agua era conducida a la Alameda de Hércules donde había varias fuentes públicas y un depósito del que partían varias tuberías, que llevaban el agua a la plaza del Duque, a la plaza de San Lorenzo y a las puertas de Goles (actual Puerta Real) y de Triana.
El suministro de agua se interrumpió a finales del siglo XIX a raíz de las obras de construcción del ferrocarril.