Se trata de un manantial muy singular y aislado, situado casi a la orilla del mar, en la Cala de San Pedro, en el Cabo de Gata; el acceso se puede hacer desde la población de las Negras (t.m. de Níjar), a través de un camino peatonal y tras una hora marcha.
El manantial, como era de esperar, creó un pequeño asentamiento, hoy abandonado, cuya población se dedicaba a la agricultura, al pastoreo y a la pesca. Las aguas proceden de unas calizas arrecifales y calcarenitas miocenas de pequeña extensión, situadas sobre los materiales volcánicos impermeables que conforman el cerro Ricardillo. Hoy día, centro de turismo «naturista», la Cala de San Pedro constituye un entorno de extraordinaria belleza y singularidad dentro de la Sierra de Gata, guardando asimismo piezas de interés histórico, como un castillo-fortaleza árabe del s. XV, actualmente en ruinas.