El acceso a la mina lo iniciaremos en la zona de Las Virreinas, al norte de la capital; aquí da comienzo, en una rotonda bajo la autovía de circunvalación, una pista que está asfaltada durante los primeros metros. Tras apenas 100 m de recorrido tomamos un desvío a la derecha, junto a las instalaciones de la Sociedad Protectora de Animales. Seguimos otros 1800 m, hasta una bifurcación en la que giramos a la derecha y continuamos hasta una cancela que impide el paso. Por una estrecha senda subimos a otro carril, por el que caminaremos unos 45 minutos hasta que veamos un pilar por encima del carril.
La mina se encuentra algo más arriba, rodeada de abundante vegetación que casi la oculta a la vista. La parte externa de la mina está representada por una caseta de planta cuadrada y modestas dimensiones, apenas un metro de altura y otro tanto de lado; el techo es plano y el material predominante en su construcción es el ladrillo de barro con algunos mampuestos intercalados.
Para acceder al interior existe una amplia abertura que, en la actualidad, está cerrada por una reja. De la caseta parte una galería excavada en el monte, revestida de ladrillos. La construcción alberga un depósito de escasa profundidad, tan lleno de agua que ésta rebasa el escalón de la entrada y encharca los alrededores. En la pared del fondo se abre la galería, por la que fluye la corriente.
Una manguera de poco diámetro -insuficiente para evacuar el caudal que baja por la galería- conecta la mina con el pilar que, a su vez, desagua en varios recipientes dispuestos por el entrono; aunque nos han comentado que abastece a un diseminado rural existente a aproximadamente 1 km de distancia, no hemos localizado ninguna conducción por la zona que realice esa función.