CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
Situada junto a la carretera que comunica La Puebla de los Infantes con Lora del Rio pasando por la presa de José Torán.
El manantial se emplaza en el lecho de un arroyo, cercano a la orilla del embalse José Torán. Sus aguas van a parar al embalse.
Resulta uno de los manantiales más conocidos y de mayor arraigo en la población de la Puebla de los Infantes. Parece que fue aprovechado desde, al menos, tiempos romanos. En la actualidad aparece abandonado y sin uso.
Las aguas proceden de la sierra inmediata, de una constitución geológica compleja, en la que destacan calizas y dolomías, esquistos y rocas volcánicas, del Paleozoico. Sobre ellas se desarrolla una cobertera discontinua de calizas, margas y arenas del Tortoniense.
A lo largo del fondo de valle, en la orilla izquierda del embalse, se produce toda una alineación de manantiales asociada a esta formación de la sierra de León que tiene en el cerro San Cristóbal su mayor cota.
En esta misma área hay otras fuentes inventariadas asociadas con este sistema, como las fuentes Vera I y Vera II, la del Laurel o la de López (Fuente de El Tejero).
Datos aportados por la prospección arqueológica superficial de los terrenos afectados por la presa «José Torán» en el término municipal de Puebla de los Infantes. Por Ojeda Calvo, Reyes; Santana Falcón, Isabel y García Gómez, Antonio. Fuente: Anuario arqueológico de Andalucía 1988, vol. III. Actividades de Urgencia, Informes y Memorias.
«La confluencia de los arroyos del Toril y Guadalbacar supone una zona de transición entre el valle del Guadalquivir y la Sierra. Aunque inmerso ya dentro de ella, es geológicamente de gran complejidad, encontrando materiales litológicamente diferentes y de edades distintas, desde el cámbrico inferior hasta materiales coluviales del cuaternario.
Geomorfológicamente se trata de una depresión paleozoica cubierta en gran parte por materiales terciarios. Es un valle completamente cerrado excepto por el estrecho y profundo tajo del Guadalbacar, rodeado de montañas de relieves suaves con alturas no superiores a los 500 m., y en las que se puede apreciar la formación de superficies de aplanamiento rejuvenecidas tras el paroxismo alpino por la acción erosiva de los cursos fluviales que se encajan transversalmente en los materiales.
La red hidrográfica actual posee dos colectores principales: arroyos del Toril y del Guadalbacar, que capturan los numerosos arroyos que discurren transversalmente de Norte a Sur y que a su vez cortan las alineaciones montañosas paleozoicas, produciendo tajos de moderada consideración que, sin embargo, logran rejuvenecer el relieve primario.
En relación a la zona que estudiamos es más importante el arroyo del Toril, pues recorre la mayor parte de la zona a cubrir por las aguas del embalse. Sin embargo, el Guadalbacar posee una extensión de cuenca y una longitud de cauce mucho mayor que el anterior, con lo que a efectos de evacuación de aguas de la sierra al valle es más importante este último.»
Prospección arqueológica superficial de los terrenos afectados por la presa “José Torán” en el término municipal de Puebla de los Infantes. Por Ojeda Calvo, Reyes; Santana Falcón, Isabel y García, Gómez, Antonio. Fuente: Anuario arqueológico de Andalucía 1988, vol. III. Actividades de Urgencia, Informes y Memorias.
Descripción del yacimiento Fuente de El Cañuelo: Estructura cuadrangular emergente cuya boca mide 1,55 x 1,55 m. al exterior y 0,75 x 0,75 m. en el interior. Conserva una profundidad de 1,70 m. y está constituida por tres hiladas de grandes sillares de tamaños y lados irregulares, entre ellos se intercalan, en los lados E y W, hiladas de ladrillo que por sus medidas no son romanos. En el lado W el sillar central presenta labradas dos oquedades cuadrangulares, cuya profundidad medible rebasa 1 m. El lado N carece de un sillar en la base, quedando una abertura que comunica con la ribera del arroyo del Toril, donde actualmente desemboca el caño de un manantial. Al ubicarse la fuente en el borde de un pequeño “cortado”, salva la diferencia de nivel con respecto a la ribera del arroyo mediante una prolongación del muro N a la base de grandes piedras irregulares, que a la vez sirven de cimentación para evitar el desplome de la misma por corrimientos de tierra. Estos pudieron ser causas de las sucesivas remociones o reconstrucciones sufridas por la fuente en diversos momentos (la última hace pocos años), en alguna de las cuales se alteró el recorrido del agua, que inicialmente pudo caer por los conductos labrados en el sillar, o bien recogerse en ella y distribuirse, a través de ellos, a los depósitos romanos de las cercanías. La existencia de varias estructuras hidráulicas romanas en las proximidades de esta fuente ha de estar relacionada con la cercanía del manantial. Si bien su datación es problemática debido a las múltiples reconstrucciones, la cercanía a las estructuras antes mencionadas, así como la noticia del hallazgo de tuberías de plomo por la zona nos lleva a pensar en un origen romano.
Sanguino: Yacimiento romano que pudiera formar parte del asentamiento de El Cañuelo (separados por la actual carretera a Constantina y el arroyo Toril) que por la calidad del material encontrado pudiera conservarse, aunque con todas las reservas, una villa. Se conservan los restos emergentes de un depósito de agua romano. Según los materiales recuperados su cronología abarcaría desde el S. I d.C. hasta el Bajo Imperio.
El hallazgo de algunos fragmentos de cerámica prehistórica nos sugiere la posibilidad de un asentamiento anterior que pudo estar en relación con el detectado en El Carrasco.
El Cañuelo (Castril):Importante asentamiento romano que pudo ser el mismo que el de Sanguino ya que ambos presentan materiales de la misma época (S. I d.C.-Ss. III/IV d.C.) y la distancia entre ellos es demasiado pequeña para considerarlos coetáneos. Los mismos motivos tenemos para considerar el yacimiento en la Era de Castril, situado al S y separado simplemente por el arroyo Toril. El material aparece en la zona más alta y laderas S y W de una suave loma delimitada por los arroyos del Toril al S y La Dehesilla al W. Pese a conservar estructuras emergentes, entre ellas un depósito con sus cuatro lados intactos y parte de otra estructura hidráulica, el yacimiento está muy arrasado, quedando, en la cumbre del lomero, las estructuras a nivel de cimiento.
También se han recuperado algunos fragmentos, escasos y poco significativos, de material prehistórico ¿Bronce? En relación con el yacimiento de El Carrasco, del que sólo lo separa el arroyo de La Dehesilla.
En toda la zona prospectada éste es el único yacimiento que presenta claramente dos momentos de ocupación: prehistórico en relación con El Carrasco y Sanguino, y romano en relación con Sanguino. Esto se explica por su privilegiada situación geográfica: suave colina al lado de dos arroyos que domina visualmente casi todo el valle del Guadalbacar.
La fuente del Cañuelo es una de las de mayor arraigo en la Puebla de los Infantes. Contaban que en otoño las bellotas que caían a los “minachos” (hornachos”) del cerro San Cristóbal (cerro Santo), eran arrastradas por las corrientes de agua hasta su salida por el caño de la fuente. Un pequeño salto de agua que se origina aguas arriba del arroyo del Toril, a escasos metros de la fuente del Cañuelo, se le conoce popularmente como «El Chorrero». Antiguamente, en verano, era zona de baño para los chiquillos del pueblo y a quienes les gustaba la pesca.
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Fuente del CAÑUELO
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