Hemos de empezar la descripción del presente manantial indicando que, en la actualidad, no es visible; la causa, según comentan algunos vecinos, es que ha sido tapado con hormigón y el caudal entubado y conducido a Pizarra para el abastecimiento de la población. Pero esto no fue siempre así. Dicen las crónicas que durante la edificación de la Ermita sobre los restos de una antigua iglesia mozárabe, brotó de sus cimientos una caudalosa fuente que, ya en un año tan temprano como 1588, era denominada Fuensanta. Por el Catastro del Marqués de la Ensenada sabemos que, hacia 1751, doña Rosa de Zurita poseía tótulos de dominios sobre «fanega y media de tierras de riego con agua del Nacimiento» y que el Marqués de Revilla los poseía sobre ocho fanegas y media. Es a mediados del XIX que Jerez Perchet apunta que la ermita se levanta sobre tres bóvedas de ladrillo y de una de ellas sale un nacimiento de purísima agua. Desde entonces y hasta nuestros días han sido numerosos los autores que han escrito sobre el manantial. Sobre la ermita, Puertas Tricas nos ha dejado una exhaustivo estudio. A no mucha distancia existen dos sondeos para abastecimiento urbano de Pizarra; es posible que afecten al manantial.