CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
Se trata de una alberca situada en una huerta que recoge las aguas del rebose de un pozo situado unos 27 m más al noreste. Parece que no se seca nunca, en cualquier imagen satelital, sea verano o invierno, se ve con agua por lo que, el agua en el pozo, debe mantenerse muy arriba ya que apenas está un metro de cota más alto que la alberca, como así pudimos comprobar en una segunda visita. En la primera visita realizada para la presente ficha, el caudal de agua era tal que tenía todo el pastizal de abajo encharcado. El propio camino de acceso era cruzado por dos regueros importantes de agua y, posiblemente, también sea el origen del nacimiento de un venero, estacional, que sale en la parte inferior de un terraplén en la huerta contigua, y que ya no era localizable 3 meses después. Observando en diferentes fechas las imágenes de satélite, podemos observar que el rebosadero de esta alberca genera un regajo de agua que baja atravesando las diferentes huertas hasta llegar al Arroyo de Los Molinos, posiblemente, generando por filtraciones en el terreno diversos nacimientos en la zona, con afloramientos de agua cuando, en junio, ya está todo alrededor seco.
Podemos ver esta alberca y el pozo que la abastece tomando el camino que sale desde el lateral del campo de fútbol, pasando por delante de unas cocheras, y buscando el EDAR de Guadalcanal por la senda que deja las huertas de Joropo y Pitorro a nuestra derecha. Nos encontraremos con la huerta y la alberca, a nuestra izquierda, a unos 360 m después de haber pasado la última de las cocheras. El pozo de abastecimiento lo podremos ver algo más arriba, prácticamente enrasado en el terreno y con una entrada pequeña en el lateral y un chapado metálico en el suelo que permite el acceso mediante escalones.
La alberca es cuadrada, tiene unas dimensiones de unos 6 m de lado y 1,5 m de profundidad. La entrada de agua la tiene casi en la esquina norte. Es el final de la atarjea, con un canalillo de desagüe, que llega soterrada desde el pozo. El agua, al menos en el momento de la primera visita, no llega a caer en la alberca ya que el rebosadero, que lo tiene en la esquina sur, está más alto y, por consiguiente, la atarjea de entrada a la alberca queda sumergida. Es preciso decir que éste no es el rebosadero original, el genuino, queda un poco más a la derecha y tenía una cota superior, justo encima del borde de la alberca. Tras éste, el agua caería por la pared exterior, el musgo seco de otros años así lo testifica. La fuerza del agua ha ido haciendo un socavón tras ese rebosadero que, en la actualidad, aparece inundado (y se mantiene anegado en la segunda visita de junio del mismo año, aunque haya dejado de rebosar agua de la alberca). El lugar por donde ahora sale el agua de la alberca parece más bien una ancha rotura de la pared en su parte superior. El agua encuentra por ahí la salida con el caudal suficiente para no necesitar llegar al nivel del rebosadero original. La alberca tiene un rudimentario vallado, en mal estado, para evitar principalmente que los caballos que puedan estar pastando accedan a ella.
El pozo de abastecimiento, hoy nos lo encontramos sellado con un techado de hormigón. Es circular y tiene unos 2,6 m de diámetro. En su lado sur podemos ver un pequeño acceso lateral al interior, con 3 gavillas de hierro atravesadas horizontalmente cerrando la entrada para evitar que ningún animal pueda meterse dentro. En el suelo, una tapa de chapa oxidada cierra los escalones de acceso que bajan hasta el pozo, lateralmente, pasando por debajo de las gavillas. El agua del interior, efectivamente, apenas está a 1 m de profundidad, como mucho, queda por encima del primer escalón. Todo el interior del pozo es de ladrillo, incluso el acceso a él, pues no deja de ser un pasillo enladrillado y estrecho.
Se agradece la ayuda de Juan Galván Parra por aportar el nombre de la huerta y facilitarnos la ubicación de otros puntos de agua en la zona que veremos próximamente.
En una segunda visita, en concreto el 14/06/2025, ya con todo el pasto seco, observamos que la alberca sigue con agua, pero ésta ya no rebosa y el agua parece sin movimiento. Al acercarnos a la entrada de agua en la alberca, no parece verse corriente y, sin embargo, por el exterior, sin saber si es una filtración de la alberca o una derivación de la atarjea que lleva el agua, sale un buen reguero que encharca todo el lateral de la alberca, aunque apenas unos metros más adelante se infiltra en el terreno. Se agradece la compañía de Cloti Sánchez en esta segunda visita.
Esta ficha tiene sólo carácter informativo y preliminar.
Se recuerda que los datos de partida han sido suministrados por personas físicas y están referidos a fechas concretas.
En cualquier caso, la información colgada en esta página web estará en permanente depuración, a través de las adiciones y modificaciones recibidas, y de las verificaciones y homogeneizaciones de criterio oportunas.
Alberca de la HUERTA DE CARITA JIELE*
No se ha podido enviar el comentario. Inténtalo de nuevo.