CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
En la huerta aledaña de La Atalaya, muy cerca de la Alberca Vieja (ver ficha), afloran dos manantiales cuando ha llovido mucho las semanas anteriores. Según el propietario de La Atalaya, vecino de la huerta, y hermano de la propietaria, suelen estar siempre secos. Efectivamente, esto debe ser así pues en la zona, con apenas dos semanas de diferencia, uno de los manantiales que, entonces, manaba con fuerza, estaba ya muy menguado (el otro todavía echaba agua). El origen de este agua es bastante misterioso, los manantiales están situados al borde de un regajo seco donde una antigua represa de piedras, ahora colmatada, almacenaba agua para poderla usar para riego. Por encima de ese regajo asoma una atarjea empedrada, apenas visible, que debe traer agua en dirección a la alberca vieja, pero puede tener pérdidas por este lugar. Estaríamos hablando de dos surgencias, una baja en la base de la represa, otra más alta en la base de esta posible atarjea cerrada, seguramente la que llenaría la represa a modo de balsa si no estuviera aterrada (ahora el agua corre por encima del aterramiento).
Está en una finca abierta, pero privada. Normalmente el hortelano suele estar por allí y es muy gratificante hablar con él, aunque solo cuida la huerta desde hace muchos años, no siendo el propietario. Para acceder tendremos que salir de Guadalcanal por la carretera de la estación en dirección a Malcocinado. A unos 1.400 m tras el paso de la carretera por las vías del tren, tomaremos el Camino de La Atalaya que nos sale a la izquierda. Seguiremos el camino, sin dejarlo, hasta llegar al Cortijo de La Atalaya, lo cual sucede a unos 1.260 m después. Bien, si hemos llegado al cortijo, unos 100 m antes, en el camino, veremos una casilla separada a nuestra izquierda con la Fuente Chica de La Atalaya (ver ficha), tras ella la huerta y, al fondo la Alberca Vieja donde veremos los manantiales en la esquina derecha de la huerta, si es que llevan agua.
El propietario de La Atalaya, algo más arriba de su cortijo, haciendo trabajos agrícolas abrió a menos de un metro de profundidad el techo abovedado de una galería de agua hecha en ladrillos de barro. No era muy grande, pero él pudo meter un brazo completamente y observar que se bifurcaba, una parte en dirección a su cortijo, otra en dirección a la alberca vieja. Unos 100 m más delante de esa zona nos encontramos ahora en este lugar, ¿podrían venir estos nacimientos de esa galería?. No se sabe, pero tampoco se puede descartar. Como curiosidad, mientras el nacimiento más alto parece natural, el otro más bajo tiene la salida de aguas por una conducción cerámica de unos 10 cm de diámetro, seguramente de un atanor, algo que vuelve a apuntar a que esa galería que se descubrió, y que el propietario volvió a tapar, podría ser la que origina estas surgencias sin relación con la Fuente de La Atalaya (Ver Ficha), que alimenta la alberca aledaña.
La Atalaya ha pertenecido a la familia de los Rincón y de los “Guarritos” porque eran varias partes. Esta huerta, en concreto, pertenece a la hermana del propietario de La Atalaya, pero desde hace muchos años, la huerta la está trabajando un hortelano, Juani, apodado “El Calero” o “el de la whiskería” (parece que su padre tuvo una, en el pueblo).
Se agradece la compañía de Cloti Sánchez, entusiasta ya de las fuentes guadalcanalenses, y la ayuda e información proporcionada por José Antonio, propietario de La Atalaya.
Esta ficha tiene sólo carácter informativo y preliminar.
Se recuerda que los datos de partida han sido suministrados por personas físicas y están referidos a fechas concretas.
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Manantiales de la HUERTA DE LA ATALAYA
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