Se trata de un venero natural que brota en un aterrazamiento del olivar, generando desde él un regajo por el que discurre el agua. En el momento de la visita no llevaba apenas agua, lo suficiente para encharcar el regajo en su zona más alta y, teniendo en cuenta que en estas mismas fechas otras fuentes estaban a tope de agua, hemos de suponer que es un afloramiento de escasa entidad y que se seca pronto. Al nacimiento le han puesto unas piedras de refuerzo para sostener mejor el terreno y protegerlo mejor. Lo más bonito es el frescor y la humedad en la zona, con todas las piedras y paredes del regajo llenos de musgo.
Recibe el nombre del propietario de la huerta, Joaquín, al que apodan en el pueblo “El Morcilla”. No es fácil de localizar si no te lo enseñan, sería necesario tomar el camino de olivar que sale frente al conocido “Pilarejo” (ver ficha Pilar del Puerto), bajar unos 50 m y tomar dirección a la izquierda hasta localizar el venero en una zona más umbría.