Más abajo del Cortijo de La Florida, nos encontramos con una huerta, actualmente de pistachos y olivos, en cuya casilla, se localiza una fuente que la propietaria nos indica que es muy antigua, seguramente, de época musulmana. Se localiza a la derecha de la puerta de entrada de la casa, y consta de un pequeño foso de poca profundidad donde podremos localizar, al fondo, la fuente, una pileta cuadrada en el suelo donde localizamos el caño de entrada de agua, aunque de éste no sale nada (es un orificio en la pared). Parece que el propio foso puede llegar a anegarse. Está un poco en desuso, pero el recinto se aprecia preparado para un lugar de esparcimiento, con una especie de pérgola donde se ha podido enraizar un buen parral que diera sombra. Dispone de sendas bancadas a los lados y, en el centro, un rulo de molino o empiedro cónico, puesto en vertical con la punta del cono sobre el suelo de terrazo, hace la función de mesa. La fuente quedaría al fondo y, en cada lado, descansan sobre dos columnas de material los restos de la base de dos columnas antiguas. Posiblemente, estas dos columnas sobre que las que se asienta una piedra tallada y plana, es lo que le hace pensar a la propietaria que la fuente es de época árabe (anterior a 1.241, fecha en la que Guadalcanal fue reconquistada por los caballeros de la Orden de Santiago). Sobre esta piedra, también antigua, la propiedad tiene puesto un jarrón de barro, a modo de decoración.
No vemos cómo, pero la propietaria nos dice que el agua de la fuente es recogida en una alberca aledaña, en la que observamos una sencilla conducción de polietileno, simplemente dispuesta sobre el borde, chorreando agua a la alberca.