Situada en la Plaza de los Caños, es la fuente de los Caños, como esas mujeres en las que el paso del tiempo apenas si deja huella, de edad indeterminada, porque además, sus constructores olvidaron grabarle la «fecha de nacimiento».
Tienen sus siete caños distinto caudal y es por una razón de origen, pues la procedencia del agua de los cuatro de la izquierda está en la huerta de Moscoso, desde donde viene canalizada bajo las casas de números pares de la calle el Prado; en cambio, los tres caños de la derecha se surten de la parte alta de la calle Mina.
Las sucesivas remodelaciones de la plaza eliminaron otra fuente que, frente a la de los Caños servía de abrevadero para animales. Aún así, conserva elementos dignos de mencionar, como los grandes caserones que la rodean o los típicos lavaderos públicos, las populares «Pilas».
El aspecto de estos lavaderos es bastante diferente al que originalmente tenían, pues carecen de las paredes que lo cerraban y lucen un techo nuevo que imita al que se hundió tras el abandono del lugar cuando el agua corriente llegó a las casas. Tampoco conservan todas las pilas, que fueron casi el doble de las doce actuales y que estaban dispuestas alrededor de la pared.
De cualquier forma, en un extremo de la Plaza de los Caños, afortunadamente, seguimos contemplando el lavadero público conocido popularmente como Las Pilas, uno de los pocos que por nuestros pueblos se conservan.
(información obtenida de la página web del Ayuntamiento-ww.sorihueladeguadalimar.es