CATÁLOGO
Otros puntos de interés
Coordenadas UTM (ETRS89)
Se trata de un pozo situada justo al lado de la antigua estación de ferrocarril de Jédula (pedanía de Arcos de la Frontera) en la ladera este de la Loma de la Jedulilla y que suministraba agua para el uso del servicio ferroviario y personal que allí trabajaba en las labores de la remolacha. De fácil acceso y localización.
Se trata de un brocal de pozo de unos 2 m de diámetro con paredes de hormigón que aunque con mal mantenimiento sigue en funcionamiento con señas de aparente uso y protección de un cortijo cercano.
La construcción de una red ferroviaria que atravesara transversalmente Andalucía fue un viejo anhelo desde principios del siglo XX, de un lado estaba la Cámara de Comercio de Jerez, interesada en una línea de ferrocarril que uniese Jerez y Setenil, con el fin de repartir vino y otros productos por la sierra gaditana, de otro lado estaba el interés militar en disponer de una comunicación estratégica entre Cádiz y Cartagena que reforzara el eje mediterráneo y Estrecho de Gibraltar y fue de la mano de Rafael Benjumea y Burín, conde de Guadalhorce, titulo obtenido por su magnífica obra de ingeniería del Embalse de Guadalhorce y gran defensor de las obras públicas con el impulso de Miguel Primo de Rivera, de donde partió un gran proyecto del ferrocarril integrado por diecisiete líneas, entre las que figuraba la línea de Jerez a Almargén (Málaga) que serviría de prolongación por el lado occidental de las líneas ya existentes. El proyecto rodeado de más sombras que luces fue desechado, siendo el tramo comprendido en el ramal de Jerez-Arcos, finalizado en 1960 uno de los pocos que entraron en funcionamiento. Y la necesidad de una fuente permanente de agua fue resuelta con el uso del agua subterránea que allí existía.
Con la apertura de una factoría azucarera en la localidad de Jédula en 1970, localidad en la que se dedicaban grandes extensiones de terrero al cultivo de la remolacha, por entonces una actividad muy rentable, empezó a utilizarse el tren y sus infraestructuras (almacenes, andenes, estaciones y muelles de carga) para transportar la remolacha a las fábricas donde se refinaba el azúcar, dando un fuerte impulso a esta línea, siendo ampliada en 1.500 m con el objetivo de conectar la factoría con la estación de Jédula. A partir de entonces este tramo fue conocido como «El tren del azúcar». Este manantial de agua fue una pieza clave para la elección del lugar donde debía situarse la estación.
Este pozo fue de vital importancia para el correcto funcionamiento de toda la estación de carga y descarga de remolacha, ya que al no existir red de abastecimiento, fue en sus principios la única fuente de agua de la que disponía toda la instalación. Atendía tanto a las necesidades del ferrocarril como a todo el personal encargado del movimiento de la remolacha con destino a la fábrica de refinado de azúcar, así como su posterior distribución nacional.
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Pozo de la ESTACIÓN DE JÉDULA
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